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“No todos los pacientes con osteoporosis deben tomar suplementos de calcio y vitamina D”. Así lo ha afirmado el doctor Rodrigo Ramos, reumatólogo del Hospital Nisa Sevilla Aljarafe, en el marco de la I Jornada Multidisciplinar en Fragilidad Ósea, organizada por la Sociedad Española de Reumatología celebrada recientemente.

Como indica la ficha técnica, estos suplementos están recomendados en caso de ingesta insuficiente de calcio (dieta) y/o en pacientes con déficit de vitamina D. En pacientes en tratamiento con fármacos antiosteoporóticos, se aconsejan junto con éstos en caso de que los pacientes no alcancen a través de la dieta cantidades suficientes de estos elementos. En la actualidad se recomienda una ingesta de calcio de 1.000-1.200 mg. al día y de 600-800 UI de vitamina D. Lo ideal es que el aporte proceda en su mayor parte de la dieta. Si no es posible, se advierte que los suplementos no tengan dosis superiores a los 500 mg. de calcio y se recomienda administrar con el almuerzo o la cena. Por otra parte, para pacientes con niveles óptimos de vitamina D, sería suficiente con 700-800 mg. al día.

Este tipo de suplementos sólo han demostrado eficacia en la prevención de fracturas en población senil, institucionalizada (que viven en residencias de ancianos), y que tienen déficit de ingesta de calcio y/o vitamina D o niveles bajos de vitamina D; en población general osteoporótica no han demostrado eficacia en la prevención de fracturas por fragilidad. “Su uso en monoterapia no está indicado en pacientes con osteoporosis y alto riesgo de fractura. Tampoco están indicados en la prevención de la osteoporosis en cuanto a la prevención de la pérdida de masa ósea”, precisó el doctor. Ramos.

Además, -añadió el especialista- “hay que tener en cuenta que este tipo de suplementos tienen efectos secundarios, siendo los más frecuentes la intolerancia gastrointestinal (distensión abdominal, flatulencia, estreñimiento) que ocasionan con frecuencia el abandono del tratamiento, estimándose que la adherencia no supera el 40-50 %”.  En los últimos años, algunos estudios los han relacionado con un incremento de riesgo cardiovascular. “Existen dudas sobre su seguridad cardiovascular; debido a ello, no se recomienda su uso de forma generalizada hasta que pueda aclararse esta controversia”, concluyó el reumatólogo. 

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